Autorretrato; óleo sobre cartón 1963
Edith; óleo sobre lienzo 1964
Botellón; óleo sobre cartón 1962
La jarrita; óleo sobre cartón 1963
Las tunas; óleo sobre cartón 1962
Flores; óleo sobre cartón 1964
Geometría abstracta
"Yo hacía una pintura abstracta, plana, soy reflexivo en el plano de la pintura, aunque en otras cosas no. De Europa, como dije no traje una estética, aunque podía decir que hice un viraje, aterricé medio geométrico abstracto, seguí con estructuras primarias. Diría que no había macheteo pero sí un mirar a Carreira o Trotta, por ejemplo. No había competencia, pero si obra en relación con los demás".
(Fragmento de Entrevista con F. Farina, La Capital, Rosario, 12 de junio de 1994)
Retazo elástico; óleo sobre tela 1967

Díptico; óleo sobre tela, 2 piezas 1967
Rojo sobre blanco; óleo sobre tela 1967
Paisaje urbano
La persiana; témpera sobre papel 1977

Escalera; témpera sobre papel 1978.
Escalera blanca; témpera sobre papel 1978
Escalera de madera; témpera sobre papel 1978
"Es la exaltación de la figura geométrica. El dominio de los horizontales se constituye en vestigio casi a priori de la línea del horizonte, ilimitada. La instancia compositiva prevalece en superficies planas de casa chatas. Este resabio. Aparentemente anecdótico- de la intención constructiva de nuestros inmigrantes, en realidad profundiza, con innegable raíces locales, un aspecto no solo estético sino histórico y sociológico de relieve. Testimonio de un sentimiento del hábitat, denuncia la creación de un imaginario que ha sentado pertenencia, alentado en su momento por esperanzas de futuro. El paraje solitario no hace sino acentuar la presencia humana ausente. El austero sistema lineal, uniforme, de claro designio racionalista, es neutralizado en ocasiones por la licencia de un caprichoso grafismo que inscribe su ornato en algún portón. Un escape. El indicio de una gestualidad incipiente". ****

La fábrica, témpera sobre papel 1976
Sunchalez; témpera sobre pale 1978

El paraíso; témpera sobre papel 1978
"…una etapa de resolución meditada, austera en todos sus aspectos,, en la cual el autor aborda la temática del suburbio buscando enriquecer al máximo recursos plásticos circunscriptos a la figuración geométrica, a los tonos medios de colores planos y sutilmente quebrados, a una materia ligera y extendida que le permitiera resaltar el dibujo sobre la mancha. Había en esta ciclo una visión nostálgica y desolada que transmitía el misterio de la orfandad humana, la vivencia metafísica del silencio o de la ausencia, como si de pronto el mundo se hubiese detenido, despoblado o cobijado detrás de esos muros blanqueados, de esas puertas rodadas y cerradas, de unas verdes persianas bajas o unas pardas chimeneas sin fuego, en la pausa ensimismada de una espera sin ilusiones que la única presencia “viva” de unas palomas montadas como veletas en el remate de los tejados no lograba atenuar…" **

El lado oscuro; óleo sobre tela 1980

Rosario Norte; óleo sobre tela 1980
"Ahora me doy cuenta que esa pintura de paisaje urbano se había convertido un poco en algo muy relacionado con el proceso militar, con esa opresión, una pintura donde había puertas y ventanas cerradas, nunca un personaje, una planta nada. Entonces era una pintura muy tensa". ***

La casa verde; óleo sobre tela 1980

La vía; óleo sobre tela 1982

El portón; óleo sobre tela 1983
* Fragmentos de la entrevista realizada por F. Farina, para La capital, rosario, 12 de junio de 1994.
** José Luis Vittori (de
*** Fragmentos de la entrevista realizada por Nancy Rojas para
**** Rosa María Ravera, (miembro de la academia nacional de Bellas Artes, presidenta de la Asociación Argentina de Estétetica)
Fragmento del texto de la muestra retrospectiva “Rodolfo Elizalde pinturas 1989-
El balcón; tinta china a pluma 1983
Paredón, marcador y lapiz gráfico 1981
Rosario norte; bolígrafo 1980
Naturaleza muerta I
…Me llaman la atención estas obras en las que se evidencia el nexo oculto entre dos etapas de su producción… Entre la serie de “paisaje urbano rosarino” y la producción ulterior a la misma “paisajes del campo santafesino… casi de estudio por su sencillez, producida entre las dos etapas mencionadas, algo se quiebra en el modo de accionar, algo se contradice y pulsea entre dos actitudes antagónicas. Un puñado de hortalizas, orgánicas como un paisaje vegetal, algunos utensilios, una copa vacía, como una casa deshabitada, de contenidos optativos y recuperables, se asocian fragmento a fragmento, para satisfacer en la fantasía, las demandas de “una imprecisa necesidad”. Tomando como referencia la modalidad constructiva de los paisajes urbanos previos, aquí: avanza el color, y no cede el contorno. Los tonos oponen sus oscuridades, rompiendo la estabilidad sosegada de los planos, y el pincel dibuja y defiende con frecuencia la inestabilidad de los contornos. ******
Naturaleza muerta con mate de plata; óleo sobre tela 1986
Mates y zapallo; óleo sobre tela 1986
Almuerzo frugal; óleo sobre tela 1986
Copa y hortalizas; óleo sobre tela 1986
******Julián Usandizaga (dibujante, grabador y docente)
Texto del catálogo de
Paisaje rural
…En una sorprendente y rotunda afirmación temperamental, el dibujo y la mancha alternan en las telas, o en una misma tela, en contra puntos de colores y formas, donde unos ganas en saturación y las otras en movimiento, haciéndose la materia mas densa y las huellas de las pinceladas mas firmes y largas, al tiempo que obtiene pasajes cromáticos que diluyan aquí o allá los límites precisos entre planos. Unos variados grises de color atemperan atmósferas al mezclarse los pigmentos acordes, análogos o contrarios en el movimiento fresco del pincel, La figura adquiere protagonismo sobre el fondo, colmado el plano de formas complejas y sinuosas que evocan a la maleza de un desorden vegetal, con dominantes de tintas frías, verdes, azules o violetas en estados de gris que algunos toques de amarillos y rosados atenúan con sentida calidez visual…**
Tierra y follaje; tempera sobre papel 1989
… el misterio se desplaza al estímulo de un jirón de tierra inculta donde crecen libremente formas imbricadas en haces de líneas oblicuas u onduladas por los vientos, y entretejidas, florecidas encimadas o bien plantadas como árboles o hitos solitarios en el centro de la tela… **
El arbol; acuerela 1991
El membrillero; óleo 1993
Los ligustros; óleo 1996
Cuando vi los últimos paisajes de Rodolfo Elizalde, realizados a la témpera, de inmediato acudió a mi memoria uno que tenía muy presente de la primera época de Antonio Berni. En ambos casos se enfocaban esos aspectos del campo argentino que rodea a la cuidad de Rosario. Si dos pintores plasman la imagen de Nôtre Dame, no tiene nada de singular que nos demos cuenta que están pintando un aspecto de la cuidad de París. Pero, tratándose del campo desnudo con un horizonte donde se adivinan algunos caseríos me parece en verdad sorprendente el que se nos brinden análogas captaciones de una tierra común. Lo dicho en buena medida surge a partir de una línea de horizonte que está mas elevada que en el caso de la pampa, una línea que inmediatiza lo que acontece en las zonas verdes u ocres de un campo arado, que nos atrevemos a adivinar lo que está, con plantaciones de soja. …el tono épico, más allá de la sensibilidad lírica de Elizalde; ese tono que está impuesto por la rara simbiosis de una tierra abundante, con el espíritu firme de quienes la obligan a dar sus frutos… … A partir de la vivencia en profundidad de esos pastos y de esos cielos, el artista nos convida a compartir con el una experiencia estética, que por serlo deviene universal. ***
Yuyos amarillos; óleo 1995
Los yuyos; óleo 1996
Yuyos y pinchudo; óleo 1998
Paraiso viejo; acuarela sobre papel 1999
Achicoria en flor; acuerela sobre papel 1999
Yuyos secos; acuarela sobre papel 1999
El artista ha desbordado la circunscripción urbana, y con ella el límite. La definición de la forma estalla (el exceso barroco) mientras la pintura se torna generadora de ritmos que emergen en virtud de aquel gesto, ya no encuadrado en la articulación previa. El cambio se radicaliza. La movilidad de de color acompaña la acentuación cromática: la estructura se ha deslimitado en lo que ahora es cielo y tierra. Aparecen otras venturas. Es el devenir perenne, leve y oscilante del espacio abierto y despoblado de nuestro campo. La pintura actual de Elizalde ha producido una auténtica demultiplicación de las formas, ha redescubierto la naturaleza y con ella la variedad casi infinita, de la vida vegetal… Se intuye una voluntad estética que apunta a tornar subjetivo lo objetivo y viceversa. En sucesivas telas las imágenes parecen querer resolver desde sí mismas sus propios destinos… El repiqueteo del color avanza la insistente repetición de una marca rítmica, acompañada por la continuidad atmosférica del fondo. “la idea de eternidad no está totalmente abandonada” señala el artista. Y persiste en lo que su pintura dona a la mirada: “modelos de vida humilde tan inexorable. No solo una expresión, una cosmovisión. ****
Serie "Los brotes de la higuera" 2000/01
Los brotes de la higuera, óleo sobre tela 1,70 mts x 1,30.
Los brotes de la higuera II, óleo sobre tela, 1,45 mts x 1,45.
Los brotes de la higuera III, óleo sobre tela 1,45 mts x 1,45.
Los brotes de la higuera IV, óleo sobre tela 1,45 mts x 1,45.
Los brotes de la higuera V, óleo sobre tela, 1,70 mts x 1,30.
Jardín de campo; óleo sobre tela 2000
1,10 mts x 2
** José Luis Vittori, de
*** Rafael Squirru, Fundador y ex director del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires; crítico de arte del diario
**** Rosa María Ravera, (miembro de la academia nacional de Bellas Artes, presidenta deAsociación Argentina de estétetica)
Fragmento del texto de la muestra retrospectiva “Rodolfo Elizalde pinturas 1989-
Flores Grandes
... ¿Por qué Rodolfo Elizalde concibe estas flores fósiles y monumentales, a la vez recias y delicadas- como estrofas de Pablo Neruda- trastocando la magnitud de su escala real, y erigiendo colosos de tan lacónica y primordial elocuencia? ¿Son testimonios, homenajes- el vago homenaje a Giorgio Morandi se percibe- intuiciones, o solo caprichosos devaneos del ojo y de la mano? El sólido reflexivo oficio de pintor de Elizalde siempre está presente, y la clásica austeridad de su palea también: sorprende que con tan pocos recursos se pueda rendir tributo tan eficaz a esas singulares criaturas que, aunque no trabajan ni hilan, “ni aún Salomón con toda su gloria fue vestido así” como una de ellas (Mateo, 6, 29). Pero lo cierto es que las flores de Elizalde “florecen porque florecen”. Como el lirio evangélico, como el silvestre cardo en medio de la pampa, o como una continuación de la belleza, que no tiene por qué ser enclenque ni almibarada. Precisamente en su libro “la inteligencia de las flores” Mauricio Maeterlinck” dice que “si tuviéramos menos miedo a la belleza, llegaríamos a no encontrar otra cosa en la vida, porque en realidad, bajo todo lo que se ve, lo único que existe es eso”.
Rubén Echagüe.
Pimpollos en fondo azul; óleo sobre tela 2005
Rosas violetas; óleo sobre tela 2005
Flores varias: óleo sobre tela 2005
Rosa rosa; óleo sobre tela 2005
Pimpollos blancos; óleo sobre tela 2005
Naturaleza muerta II
Naturaleza muerta con adorno; óleo sobre tela 2007
Flejes, ladrillo y cerámica; óleo sobre tela 2007
Fruta de madera; óleo sobre tela 2007
Mortero y mate; grafito y marcador sobre cartón gris
Pecata minuta
Higo rojo; óleo sobre terciado 2006
Limones azules; óleo sobre tela 2006
Tres higos; óleo sobre cartón 2006.
Fruta con hojas negras; óleo sobre tela 2006.